Cada vez que respiramos, 20% de lo que inhalamos es oxígeno. El oxígeno es una molécula esencial que pasa del aire en los pulmones a los glóbulos rojos en la sangre. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno a cada célula de nuestro cuerpo. Así, el oxígeno proporciona vitalidad a las células al crear la energía necesaria para que las células funcionen. La oxidación es un proceso sin el cual no podríamos vivir. Este es el mismo proceso que causa que una manzana partida y expuesta al aire se ponga café, o que el cobre se ponga verde con el tiempo.
El proceso de oxidación crea radicales libres en nuestras células. Un radical libre es un átomo con un número impar de electrones o que tiene un electrón libre. En grandes proporciones, los radicales libres pueden causar daño a las células. El consumir alimentos ricos en antioxidantes puede inactivar los radicales libres del oxígeno y reducir los efectos dañinos de estos radicales libres.
¿Qué es el Estrés Oxidativo?
El estrés oxidativo ocurre cuando hay un desequilibrio en nuestras células debido a un aumento en los radicales libres y/o una disminución en los antioxidantes. Con el tiempo, este desajuste en el equilibrio entre los radicales libres y los antioxidantes puede dañar nuestros tejidos.
Fuentes comunes de radicales libres: Humo del cigarrillo, contaminación del aire, radiación, luz UV (como la luz solar), consumo excesivo de alcohol y/o drogas.
Fuentes comunes de antioxidantes: Chocolate oscuro, té y café, frutas y verduras, nueces, condimentos (canela, orégano), frijoles.
El estrés oxidativo ha sido relacionado con varias enfermedades, tales como algunos tipos de cáncer, enfermedad cardiovascular, obesidad, diabetes, enfermedad de Alzheimer, enfermedades oculares, lupus y otras condiciones médicas. Muchas de estas enfermedades pudieron haber sido prevenidas con un equilibrio apropiado entre el estrés oxidativo y los niveles de antioxidantes.
Investigadores del Centro de Ciencias de Salud Ambiental de la Universidad de Michigan llevan a cabo investigaciones para entender mejor los impactos del estrés oxidativo, asma, enfermedad cardiovascular, parto prematuro, envejecimiento y lupus.
El predominio de radicales libres se debe a diferentes causas:
Endógenas. Son las que produce el propio organismo en su funcionamiento: respiración mitocondrial, la activación de polimorfonucleares, el metabolismo de ácido araquiodónico, las acciones enzimáticas (entre otros).
Exógenas. Son las producidas por factores externos: contaminación ambiental, obesidad, sedentarismo, hábitos tóxicos, estrés prolongado, desconocimiento nutricional, exposición indebida al Sol o a diversas enfermedades como la diabetes, artritis, enfermedad de Crohn’s, SIDA o daños sobre el sistema nervioso central, cáncer, hepatitis A, B y C, insuficiencia renal crónica, asma, enfermedades cardiovasculares y daño por isquemia-reperfusión. Se ha demostrado científicamente que la presencia de este tipo de estrés oxidativo es causa o consecuencia de más de 250 enfermedades.
Recomendaciones
Si vive o trabaja en donde está expuesto a niveles más altos de aire contaminado, humo del cigarrillo o si en su vida tiene niveles de estrés más altos de lo normal, una dieta rica en antioxidantes podría ayudarle a prevenir los efectos negativos del estrés oxidativo. Estos son algunos pasos que puede seguir para disminuir el estrés oxidativo:
• Colabore con otros para impulsar políticas que disminuyan la exposición al aire contaminado que proviene de carros y camiones, así como de las industrias.
• Colabore con otros para promover el acceso a alimentos saludables y económicos.
• Camine, use el transporte público o comparta su vehículo con otras personas.
• Consuma más alimentos ricos en antioxidantes, tales como frutas y verduras.
• Evite la exposición al humo del cigarrillo y otros contaminantes ambientales.
• Ejercítese regularmente para aumentar sus defensas antioxidantes.
Existen numerosos estudios que dejan patente una clara relación de ejercicios físicos y el estrés oxidativo. El ejercicio físico es fuente natural de radicales libres de oxígeno, los cuales participan directamente en el daño producido a diferentes tejidos corporales.
Cuando el propio cuerpo no es capaz de contrarrestar esta invasión de radicales libres con los mecanismos naturales de defensa, que son la vitamina E y la vitamina C y la fabricación de radicales libres excede a la capacidad del cuerpo de neutralizarlos con antioxidantes, ocurre un desequilibrio que provoca el estrés oxidativo y posterior daño celular. Con esto podemos deducir que tanto la intensidad, como la duración del ejercicio físico, son factores muy importantes en relacionados con la producción de dichos radicales libres.
Se han realizado estudios para medir los niveles de MDA (malondialdehido, marcador de estrés oxidativo) en personas frente al esfuerzo del deporte y se concluye que no es tan determinante el tiempo de esfuerzo, si no, más bien su intensidad. Esta última será la que determine el grado de estrés oxidativo en cada individuo después de cada prueba.
Fuentes: ehscc.umich.edu / lineaysalud.com